La solución propuesta para la vivienda de “nuestro pijo” busca una solución abierta al exterior, una solución que parece permeable para cualquiera, pero que en realidad sólo es accesible para el usuario y para aquel que él considere “apto” para su hogar. Esto se refleja por primera vez en su entrada, la vivienda se encuentra sumergida en un “foso”, es una plataforma elevadora, situada en una esquina, la que conecta la planta baja del edificio con el nivel de la calle, cuando esa plataforma se encuentra en planta sótano es imposible acercarse a la vivienda desde la calle  (1), cuando se eleva y queda a cota cero permite el acceso (2).

En la vivienda se expresa también el ansia de hacerse notar, de exhibirse. Aquí no hay tabiques, hay grandes costillas que dividen el espacio, se elevan desde la planta sótano y buscan llamar la atención y destacar sobre las otras viviendas (3). Se abren en abanico, o se juntan en distintas posiciones, según las necesidades y deseos del usuario.

Planta sótano (-4)

Planta Baja (+0)

Planta primera (+4)

Planta cubiertas (+7)

Alzado Norte

Alzado Sur.

Alzado este

Alzado oeste

Sección longitudinal

Sección transversal

Cuando Pippa llega a casa le encanta comprobar que es totalmente inaccesible a los demás, que aunque pasen por la calle y casi puedan rozarla, ni siquiera pueden acercarse a ella, sólo si eleva la plataforma del sótano hasta la planta cero, se pondrá en contacto la calle con el nivel de entrada de la casa y será posible acceder a ella.

Una vez que Pippa eleva la plataforma y accede a su vivienda puede elegir entre la bajar a la planta sótano, el nivel más privado de la vivienda y al que solo accede su entorno más cercano. Un espacio compartimentado gracias a la costillas que forman la estructura y a los tabiques dispuestos de la manera más adecuada para Pippa, es decir de modo que le permitan exponer sus pertenencias y privilegios de una manera evidente pero refinada, a la vista de todos pero sin que se note que es eso lo que busca. Puede también optar por quedarse en la planta baja, la que queda más a la vista desde la calle, debido a su altura y a la inexistencia de un cerramiento continuo que la aisle del exterior. Es la parte preferida de Pippa, una planta compartimentada por las costillas pero que gracias a la singulares aperturas de éstas permite una visión entrecruzada de toda la planta, dejando así que sus invitados puedan abarcar con la vista toda la extensión, del mismo modo que permite a Pippa “enmarcar” y “resaltar” aquello que quiere que sea admirado.