-Narración de lo cotidiano en mi propuesta:

 El autismo provoca un desinterés por el mundo exterior y una clara tendencia a ensimismarse. Es en este concepto en el que me he basado principalmente a la hora de desarrollar mi proyecto.

Cuando un individuo pasea por la calle y se encuentra con esta superficie escalonada entre medianeras, no ve de una forma inmediata lo que ésta contiene en su interior; incluso en un principio puede parecer simplemente una pequeña zona de recreo al aire libre. Pero si nos fijamos en dicho lugar, encontramos unas mallas elásticas que, a modo de barrera visual, nos permiten adentrarnos en una zona de mayor privacidad y menor tamaño a medida que la recorremos, por lo que las actividades que se realizan en ella son más tranquilas y requieren una menor relación con otros habitantes.

Una vez allí, tenemos dos opciones, o bien permanecer sobre la superficie en la que nos encontramos, situándonos sobre las distintas plataformas existentes, o bien pasar a través de ellas para acceder a un nivel inferior. Si escogemos la segunda, cruzamos un estrecho pasillo que, mediante la alternancia de zonas techadas y abiertas, y la variación de las alturas de este “pasadizo”, nos provoca una sensación de agobio, a la par que un deseo cada vez mayor de llegar al siguiente nivel.

Al final de dicho corredor, una bruma espesa nos introduce en la planta sótano. Además, a medida que descendemos, los paneles translúcidos que cierran la zona y los cuales son transitados por los individuos del nivel superior, nos tamizan la luz y provocan un degradado progresivo de ésta. Estos dos factores, nos producen una pérdida de las referencias visuales del espacio y de todo cuanto se encuentra a nuestro alrededor.

En este punto empezamos a sentirnos desorientados, más alejados del exterior a cada paso que damos y obligados a agudizar el resto de nuestros sentidos a la hora de establecer relaciones interpersonales; pero este proceso no toma su punto máximo hasta que cruzamos el siguiente y último filtro.

Tres cortinas de agua, dispuestas a modo de laberinto, actúan como aislante acústico haciendo que no tengamos ninguna referencia sonora del mundo exterior, lo cual, sumado a la entrada mínima de luz natural, nos lleva a un estado de aislamiento extremo, al borde del autismo.

Respecto al esquema, mi interés por aumentar la altura a medida que el individuo recorre el espacio, se debe a la intención de que tanto la luz como el sonido se disipen.

Por otro lado,muestro como al inicio del recorrido busco alejar la visual hacia el interior  de las personas que se encuentran en el exterior.

Todas las líneas discontinuas que aparecen  son filtros, ya sean físicos o no, que buscan crear diferentes ambientes y provocar diversas sensaciones en el individuo.

Pruebas de luz con maqueta de trabajo

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