Como proyecto posterior a 1978, he elegido la Torre de la Música en Valencia, de Antón García Abril.

Se quiere que sea un espacio de referencia para la música del siglo XXI, que contenga bibliotecas, salas de grabación, salas de ensayo, auditorio, áreas multimedia; por lo que aunque la ocupación principal de este proyecto sea la música , también pretende ser un gran centro cultural y comercial.

Por lo que cumpliría con las tesis:

Sin cultura pereces.

La música tiene condición de religión.


Los mecanismos para la construcción de este proyecto son:

-Fusión de la torre vertical de estilo americano ( planos verticales ), con la plaza mediterránea (planos horizontales), es decir, vacíos dentro de un tejido muy denso para provocar la sombra y el frescor donde ocurra la vida ciudadana y el contacto entre la gente.

El plano vertical con forma de hipérbola que representan la torre vertical americana al ser revolucionado, se obtiene una forma tridimensional llamada hiperboloide. Este hiperboloide al ser seccionado por planos horizontales que representan a la plaza mediterránea, produce secciones horizontales en dicha forma tridimensional que sugiere las vibraciones musicales que se producirían en ese hiperboloide.

Esta forma tridimensional llamada hiperboloide es elegido ya que se trata de un forma muy adoptada en los instrumentos musicales sobre todo dentro de la familia viento metal. Se trata de la parte llamada campana, correspondiente al final de la trompeta, trombón…

Este hiperboloide posee las caracteristicas de amplificador de sonido, ampliando las vibraciones consiguiendo así ampliar el campo de actuación de dicho objeto ( instrumento…edificio..).

Por lo tanto para la realización del esquema de la torre de la música, nos centramos en la tesis ( la música tiene condición de religión), transmitiendo mediante esa forma de hiperboloide conceptos como ; intentar llegar al mayor numero de seguidores posibles, fieles ( característica de amplificador de sonido); no dejando de lado la tesis ( sin cultura pereces ), dotando al dibujo de ese carácter centralizado, que se intenta representar mediante la confluencia de caminos ( pentagramas) en el objeto central que es el hiperboloide.