El proyecto es el Michael Lee-Chin Cristal. Se trata de la nueva ampliación diseñada por Daniel Libeskind del Museo Royal de Ontario.

La nueva ampliación aporta una arquitectura dinámica que combina a la perfección con el clásico y vetusto edificio original. El anexo diseñado por Libeskind abraza al histórico inmueble de ladrillo y piedra labrada. Logra un intenso diálogo con las calles que lo rodean alzándose 37 metros sobre el nivel del suelo, volando sobre una de las calles colindantes.

Con su nueva fisonomía, el Museo Real de Ontario intenta despegarse la etiqueta de “fortaleza” o “castillo” con el que a menudo era identificado, convirtiéndose en un punto central de la vida urbana contemporánea de Toronto.

Daniel Libeskind, se inspiró en las formas cristalinas de las Galerías de Mineralogía del Museo Real de Ontario para dar forma a su proyecto, que plantea una estructura de formas prismáticas, orgánicamente ligadas entre sí, dando prioridad al espacio público y transformando el museo en un centro luminoso.  Las dinámicas formas angulosas crean un espacio expositivo moderno y luminoso.

Está considerado uno de los proyectos constructivos más complejos e innovadores de Norteamérica por su sofisticada estructura. El edificio se compone de cinco estructuras prismáticas de vigas de acero interconectadas y autosoportadas que coexisten, pero no se unen estructuralmente al edificio original.

La piel de este anexo está hecha de cristal en un 25% de su superficie y unas singulares láminas de aluminio bruñido que sólo se fabrican en Alemania. La compleja forma de los cristales obligó a desarrollar nuevas técnicas constructivas y a formar al personal de la obra para su correcta colocación.

Las vigas de acero, que conforman el esqueleto de más de 3.500 toneladas, tienen cada una distinta medida y ángulo de colocación.

Elegí este proyecto ya que refleja las siguientes tesis del parkour:

–          ciudad tridimensional

–          libertad de movimiento

–          movimiento igual a arte

Las tesis quedan justificadas ya que el espacio que se construye se hace con planos totalmente oblicuos, sin ninguna dirección predominante, y que dan lugar a prismas irregulares que se intersectan entre sí. Los planos de fachada se confunden con los de cubierta, situándose las ventanas en cualquiera de ellos, de modo que la luz llega desde cualquier punto.