La ardilla voladora es un roedor nocturno que se caracteriza por su capacidad de planear entre las ramas de los árboles, gracias a una membrana de piel peluda que se extiende entre sus extremidades anteriores y posteriores.

Las ardillas voladoras poseen ojos grandes, un pelaje denso y suave, y una cola larga y aplanada que utilizan como estabilizador y guía de sus planeos. Pueden llegar a alcanzar distancias de 100 metros en los saltos. Para aterrizar en un árbol, abre el “paracaídas”, colocando su cuerpo en posición vertical.
La más conocida de las dos especies norteamericanas, la ardilla voladora oriental, se distribuye desde la costa atlántica hasta las llanuras occidentales. Mide de 22 a 35 cm de largo, llegando a pesar unos escasos 150 gramos. Su pelaje es gris y las partes inferiores del cuerpo son blancas. Es una ardilla gregaria que nidifica en agujeros de árboles. Se alimenta de noche, en los árboles, a base de nueces, frutas, yemas de plantas e insectos, y muy raramente baja al suelo.

Las razones por las que he elegido la ardilla voladora como forma natural responden a las siguientes tesis:

– Movimiento = Arte

– Trasladarse de un punto a otro de la forma más rápida y fluida posible; en este caso, planeando.

– Y por la variedad de movimientos y técnicas que emplea para desplazarse: correr, saltar, trepar y planear. Se podría comparar al entrenamiento de George Hebert,  el Método Natural.

Ejercicio anterior:

La ardilla voladora pertenece a la misma famila que la ardilla común. Se encuentra en los bosques del norte de Europa y también en Siberia.

Entre las dos extremidades posee un pliegue de piel que puede extender y usar como paracaídas, llegando a planear una distancia de unos 100m. Tiene una cola en forma de pluma que le ayuda a controlar el movimiento mientras ”vuela”. Que pueda planear también es debido a que sus huesos son muy ligeros.

Las razones por las que he elegido la ardilla como forma natural es porque responden a las siguientes tesis:

– Movimiento = Arte

– Trasladarse de un punto a otro de la forma más rápida y fluida posible; en este caso, planeando.

– Y por la variedad de movimientos y técnicas que emplea para desplazarse: correr, saltar, trepar y planear. Se podría comparar al entrenamiento de George Hebert,  el Método Natural.