La Manta es la más grande de todas la rayas marinas. Forma parte de la familia de los Chondrichthyens, es decir que tienen un esqueleto de cartilage, blando. Vive en las aguas tropicales, en las cercanías de macizos coralinos.

La raya posee dos aletas pectorales, que se desarollan como alas, soldadas lateralmente a la cabeza y a la parte posterior del tronco. Estas aletas aseguran la natación por ondulaciones.

El análisis de este pez se centra sobre su movimiento ondulatorio, es decir cual es son los mecanismos que se han desarollado para permitir a la raya de desplazarse así.

La ondulación nace adelante por un levantamiento del borde de la aleta, que se propaga en toda la superficie por la trasera, aumentando la amplitud. Cuando la onda ha atravesado la mitad del cuerpo, disminuye rapidamente y desaparece. Antes que este primer onda desaparece, se forma una segunda por un nuevo levantamiento de la aleta. Las ondas sucesivas funccionan todas de la misma manera, del ante al atrás. Este mecanismo ondulatorio recuerda el funccionamiento de las alas de aves.

Este movimiento ondulatorio permite controlar el camino del agua sobre el cuerpo. En efecto, al momento del esfuerzo el agua toma una dirección contraria a la del eje del cuerpo (F). Pero, vuelve de nuevo paralelo cuando se dirige en el sentido F’, y acaba llegando al eje del cuerpo (F”), que representa la zona de escapamiento del agua. Este repartición del agua pone de relieve  la presencia del dibujo de una onda de propagación de amplitud creciente, así como hemos visto antes, cuyo el limite coresponde el contorno posterior de la aleta, dónde la mayora parte del corriente se escapa a parte del momento que atravesa la zona diagonal. Este fenomeno permite de evitar la formación de zonas depresivas podría creer resitencias al desplazamiento.

A continuación, el examén de la constitución anatomica nos aprende que el esqueleto  de la raya presenta dos dilataciones laterales muy aplastadas. Ellas dan a la forma global del tronco el aspecto de un rombo que deja un hueco en su centro. En la parte anterior ofrece una apertura de forma óvala y en la parte posterior se distingue una segunda apertura con una forma de arco. La presencia de un puente transversal constituye el centro de resistencia del organismo y asegura la postura del esqueleto.


Las aletas pectorales se constituyen de rayos, y se situan de una y otra parte del tronco del pez. La mayoría parte de los musculos de la raya están en estas pectorales. Los musculos se fijan en parte sobre los rayos mobilos, y sobre los arcos de basa en otra parte. Permiten accionar cada rayo de manera independiente los unos de los otros y comunicar cada movimiento de oscilación en la dirección de la altura, es decir dorso-ventral o ventro-dorsal. En definitva, no hay un pápel activo del cuerpo central, sino una delegación del poder de desplazamiento a las zonas laterales. Así, cuando nada, la raya parece volar, y da la impresión que está bailando en el agua.

La tesis a la que responde este proyecto es:

El Movimiento es Arte

[desplazarse de un punto A a un punto B de la manera más fluida, rápida y bella posible]


Al estudio de la raya, la tesis se justifica de dos maneras. En primer lugar, visual: la nada muy específica de este pez deja una imagen muy poética, impresión mágica, recordando el ballet de baile clásico. Pero, más allá de este percepción visual, y más cerca de la lógica científica, el movimiento característico de la raya es particular. No es un solo mecanismo: es varias acciones que se producen en el cuerpo y que permite al pez de desplazarse de manera optimal en el agua, con velocidad y agilidad. Funcciona en diferentes fases, y produce acciones distintas a su momento con dos efectos finales: el empuje del cuerpo, y el rechazo del agua. De manera métaforica, se puede decir que es como un orquesta que se pone en marcha para producir la música del movimiento.