Como lírica he utilizado como referencia la canción “Libre” de Nino Bravo.

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Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar,
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo y su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es
un trozo de metal,
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.

Libre,
como el sol cuando amanece,
yo soy libre como el mar…
libre…como el ave que escapó de su prisión
y puede, al fin, volar…
libre…como el viento que recoge mi lamento
y mi pesar,
camino sin cesar
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.

Con su amor por banderas se marchó
cantando una canción,
marchaba tan feliz que no escuchó
la voz que le llamó,
y tendido en el suelo se quedó
sonriendo y sin hablar,
sobre su pecho flores carmesí,
brotaban sin cesar…

Libre,
como el sol cuando amanece,
yo soy libre como el mar…
libre…como el ave que escapó de su prisión
y puede, al fin, volar…
libre…como el viento que recoge mi lamento
y mi pesar,
camino sin cesar
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.

Libre,
como el sol cuando amanece,
yo soy libre como el mar…
libre…como el ave que escapó de su prisión
y puede, al fin, volar…
libre…como el viento que recoge mi lamento
y mi pesar,
camino sin cesar
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.

 

Las tesis vinculadas a la letra son las que siguen:

– La ciudad de la manifestación de los sentimientos

– El enfretamiento como modo de vida

 

La letra describe bajo el transfondo aparente una situación terrible, el primer asesinato llevado a cabo al intentar cruzar el ya demolido muro de Berlín. Se narra como la necesidad de ser libre, de expresar los sentimientos, llevan a un individuo a cruzar tan peligroso lugar, a enfrentarse a la muerte, como medio para poder vivir, con un resultado tan nefasto. Y, es que no sólo fue abatido sino que, además, no recibió ningún tipo de ayuda de ninguno de los bandos ante el miedo del uno al otro. La gente se reunía y reunía, los gritos, reclamos y protestas se sucedían pero, nada pudo evitar lo trágico.

Es evidente la necesidad de expresar los sentimientos por parte de la sociedad, el ser humano como ser racional prefiere vivir dignamente conforme a sus ideales a ser esclavo de la opresión. Ójala todo fuera tan fácil, ójala sólo bastará con imaginarse un mundo acorde, lejos de la opresión dispuesta por la sociedad, y meternos en dicha idea como si fueramos simples dibujos animados, capaces de jugar con la realidad.

Como consecuencia de ésto, se produce un ejercicio de desprivatización, un volcado desde la intimidad más profunda que aprisiona al individuo hasta una realidad en la que se vive y goza con el colectivo, al aire libre, lejos de todo artificio opresor.

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