Como proyecto anterior al 78, le Ville Spatial (1959) de Yona Friedman, me ha parecido la mejor opción.

Vista de pájaro

 

Fuga central

 

Vista de calle

 

En cuanto a las tesis, he establecido nexos con las siguientes:

– Necesidad del colectivo

– Ciudad compacta

– La calle como lugar de reunión

– La ciudad en constante cambio

 

Le Ville Spatiale surge como complemento a la ciudad tradicional. Es preciso comprender que la una sin la otra resultán imcompletas, son mitades de la misma esencia. Ambas se encuentran interconectadas  verticalmente en una serie de puntos estratégicos afectando lo menos posible a ambas. Debido a esta unión, la ciudad crece y se masifica en altura, compactándose en mayor o menor medida.

Si en la ciudad tradicional la edificación prima sobre el espacio público, en la villa espacial el espacio público, la calle, son entendidos como un lugar de reunión en potencia.

Si en la ciudad tradicional el individuo tiene poca importancia, en la villa espacial como es de esperar y, debido al aumento del espacio público, es el colectivo la base de la ciudad y, el vehículo no tiene cabida.

Si en la ciudad tradicional las formas dependen de los arquitectos, en la villa espacial es el usuario el que decide dónde, cuando y cómo quiere la vivienda, en función a una serie de reglas básicas. Se dispone una malla discretizada sobre la que el individuo puede construir atendiendo a otros vecinos y la necesidad de luz, ventilación, vegetación y espacio público.

Si la ciudad tradicional es entendida como algo perdurable en el tiempo, en la villa espacial el usuario modifica la vivienda cómo, cuando y cuántas veces quiere. Como consecuencia de ello, debido a la necesidad imperiosa de la búsqueda de diferenciarse de la masa social, las decisiones tomadas por un usuario afectan al resto, y la de éstos a los primeros y, así sucesivamente. La ciudad está en constante cambio.