Una de las tesis principales que dan respuesta morfológica a la piel es: SER PERCIBIDO ES IMPORTANTE. EL OTAKU BUSCA SER VISTO FÍSICA Y TELEMÁTICAMENTE. Teniendo en cuenta que la función principal de una piel es actuar como barrera protectora, se ha creado un módulo base, de manera que la unión entre distintos módulos deja un espacio abierto de la misma dimensión que el propio módulo. De este modo, existe una misma superficie destinada a espacio libre y a espacio cubierto.

Por otro lado, para poder crear el módulo base se ha establecido una tesis a partir de la cual poder comenzar a definirlo morfológicamente, y es: EL MUNDO OTAKU NO LO DEFINEN LAS FORMAS SINO LAS SUPERFICIES. En este caso se ha decidido tomar una superficie mínima (aquella que se define por tres puntos), es decir, un triángulo. Mediante la superposición de triángulos en distintas direcciones se obtiene el módulo base. Este módulo tiene el mismo aspecto por ambas caras, por lo que no existe ningún tipo de distinción o jerarquización entre ellas. Esta idea se podría asociar a la tesis siguiente: EL MUNDO OTAKU JERARQUIZA EL ESPACIO PRIVADO, PERO NO EL ESPACIO PÚBLICO. Por tanto, estaríamos hablando de una piel adaptada al espacio público otaku.

Para dar un orden a la hora de colocar dichos módulos se han escogido dos tesis. La primera de ellas es: EL ESPACIO REAL OTAKU SE MIDE POR LA CANTIDAD DE MEDIADORES. Si asociamos el módulo construido a los mediadores que existen dentro del mundo otaku podremos entender que esta piel puede crecer ilimitadamente. Cuantos más mediadores (o módulos) se añadan el espacio otaku será más complejo. Por último, se ha establecido una última tesis: LOS MEDIADORES COMO CRITERIO PRINCIPAL DE DISTRIBUCIÓN FUNCIONAL DEL ESPACIO. Estos mediadores o módulos pueden establecer el modo en el que se van a disponer según su geometría. En este caso se han dispuesto de manera alterna, generando huecos o espacios abiertos que responden a la tesis anteriormente mencionada.

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