El elemento de la naturaleza elegido en este caso es el romanescu. Se trata de un híbrido entre brécol y coliflor de la família de las brasicáceas. Una de sus principales características es la de poseer geometría fractal en su estructura, y es la principal causa por la que he escogido este objeto.

La geometría fractal permite describir muchas de las formas irregulares y fragmentadas que nos rodean. Según el matemático Benoit Mandelbrot, el concepto de fractal (1975) hace referencia a un objeto semigeométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas. A la vista de un objeto fractal, se le pueden otorgar las siguientes características:

– Es demasiado irregular para ser descrito en términos geométricos tradicionales.

– Posee detalle a cualquier escala de observación.

– Es autosimilar (exacta, aproximada o estadística).

– Su dimensión de Hausdorff-Besicovitch es estrictamente mayor que su dimensión topológica.

– Se define mediante un simple algoritmo recursivo.

Un fractal natural es un elemento de la naturaleza que puede ser descrito mediante la geometría fractal. Las nubes, las montañas, el sistema circulatorio, las líneas costeras o los copos de nieve son fractales naturales. Esta representación es aproximada, pues las propiedades atribuidas a los objetos fractales ideales, como el detalle infinito, tienen límites en el mundo natural.

Según B. Mandelbrot, un objeto es autosimilar o autosemejante si sus partes tienen la misma forma o estructura que el todo, aunque pueden presentarse a diferente escala y pueden estar ligeramente deformadas. Por tanto, los fractales pueden presentar tres tipos de autosimilitud:

– Autosimilitud exacta: este es el tipo más restrictivo de autosimilitud. Exige que el fractal parezca idéntico a diferentes escalas. A menudo la encontramos en fractales definidos por sistemas de funciones iteradas.

– Cuasiautosimilitud: exige que el fractal parezca aproximadamente idéntico a diferentes escalas. Los fractales de este tipo contienen copias menores y distorsionadas de sí mismos.

– Autosimilitud estadística: es el tipo más débil de autosimilitud. Se exige que el fractal tenga medidas numéricas o estadísticas que se preserven con el cambio de escala. Los fractales aleatorios son ejemplos de        fractales de este tipo.

La generación de estas geometrías dentro del mundo de la naturaleza tiene una explicación en el caso que nos ocupa: el romanescu. Si partimos de la idea de que un vegetal necesita de luz para poder desarrollarse y realizar sus funciones (p.e.: fotosíntesis), podremos entender mejor este mecanismo. Para que la fotosíntesis se produzca satisfactoriamente, la superficie del vegetal en contacot con el ambiente exterior y, por consiguiente con la luz, debe ser máxima. Si pensamos en una esfera que está recibiendo luz solar constantemente y, a continuación, le añadimos pequeñas esferas alrededor de toda su superficie, veremos cómo se incremeta la superficie global de la esfera inicial. Si constantemente realizamos esta acción con las siguientes esferas, la superficie de la esfera incial se podrá ampliar infinitamente. Como hemos dicho antes, en el caso de estructuras de la naturaleza el proceso tiene un límite por el simple hecho de ser objetos de la naturaleza. Por tanto, la geometría fractal genera una superficie máxima de manera que la percepción de luz por parte del romanescu es máxima para poder desarrollar sus actividades.

Una vez descritas las características del romanescu, estableceremos las tesis a las que responde esta forma de la naturaleza:

– CONSTRUCCIÓN DEL MUNDO REAL SIGUIENDO UNAS PAUTAS: COPIAR LA PERFECCIÓN, EL MUNDO OTAKU.

El romanescu sigue continuamente unas pautas en su mecanismo de crecimiento o desarrollo, realizando copias perfectas de su forma básica. Es decir, copia una idea perfecta.

– EL MUNDO OTAKU ES PROGRESIVO, ACUMULATIVO Y GENERACIONAL.

La propia estructura de crecimiento fractal del romanescu cumple estas condiciones: es progresivo porque necesita de un determinado tiempo para adoptar su forma final, es acumulativo ya que lo que se genera no se pierde, y es generacional ya que existe una escala de tamaños entre las distintas formas, de manera que reflejan el tiempo en su propia forma de crecimiento.

– EL MUNDO OTAKU JERARQUIZA EL ESPACIO PRIVADO.

El mecanismo de crecimiento de un romanescu posee una característica denominada cuasiautosimilitud. Esta característica exige que el fractal parezca aproximadamente idéntico a diferentes escalas. Así por ejemplo, un mismo género otaku puede tener una gran importancia dentro del espacio privado de un individuo, al igual que en otro no. Por tanto, un mismo género u objeto puede tener distitnas escalas de importancia.

En los dibujos expuestos se puede observar que el romanescu posee dos estructuras fractales totalmente distintas. Por un lado tenemos la que se genera exteriormente a partir de la forma base de un cono. Alrededor de este cono base van creciendo en forma de espiral (y decreciendo en tamaño) el resto de conos que cubren su superficie totalmente. Este mecanismo se repite continuamente en cada uno de los conos generados.

Por otro lado, si realizamos un corte vertical por cualquiera de las zonas se puede apreciar que la propia forma de crecimiento interno es también un fractal. En este caso viene dado en esquema de árbol, de manera que cada rama posee distintas ramas que van cambiando de tamaño según la escala.



 

La geometría fractal permite describir muchas de las formas irregulares y fragmentadas que nos rodean. Según el matemático Benoit Mandelbrot, el concepto de fractal (1975) hace referencia a un objeto semigeométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas.

A un objeto fractal se le otorgan las siguientes características:

Un fractal natural es un elemento de la naturaleza que puede ser descrito mediante la geometría fractal. Las nubes, las montañas, el sistema circulatorio, las líneas costeras[3] o los copos de nieve son fractales naturales. Esta representación es aproximada, pues las propiedades atribuidas a los objetos fractales ideales, como el detalle infinito, tienen límites en el mundo natural.

Según B. Mandelbrot, un objeto es autosimilar o autosemejante si sus partes tienen la misma forma o estructura que el todo, aunque pueden presentarse a diferente escala y pueden estar ligeramente deformadas.[5]

Los fractales pueden presentar tres tipos de autosimilitud:

  • Autosimilitud exacta: este es el tipo más restrictivo de autosimilitud: exige que el fractal parezca idéntico a diferentes escalas. A menudo la encontramos en fractales definidos por sistemas de funciones iteradas.
  • Cuasiautosimilitud: exige que el fractal parezca aproximadamente idéntico a diferentes escalas. Los fractales de este tipo contienen copias menores y distorsionadas de sí mismos.
  • Autosimilitud estadística. Es el tipo más débil de autosimilitud: se exige que el fractal tenga medidas numéricas o estadísticas que se preserven con el cambio de escala. Los fractales aleatorios son ejemplos de fractales de este tipo.

La generación de estas geometrías dentro del mundo de la naturaleza tiene una explicación en el caso que nos ocupa: el romanescu. Si partimos de la idea de que un vegetal necesita de luz para poder desarrollarse y realizar la fotosíntesis, podremos entender mejor este mecanismo. Para que la fotosíntesis se produzca satisfactoriamente, la superficie del vegetal en contacto con el ambiente exterior y, por consiguiente con la luz, ha de ser máxima. Si pensamos en una esfera que está recibiendo luz solar constantemente y, a continuación, le añadimos pequeñas esferas en toda su superficie, veremos cómo se incrementa la superficie global de la esfera inicial. Si constantemente realizamos esta acción con las siguientes esferas, la superficie de la esfera global se podrá ampliar infinitamente. Como hemos dicho antes, en el caso de estructuras de la naturaleza el proceso tiene un límite por el simple hecho de ser objetos de la naturaleza. Por tanto, la geometría fractal genera una superficie máxima de manera que la percepción de luz por parte del romanescu es máxima para poder desarrollar sus actividades.